Un Metro por derecho
Si usted odia a Bogotá y a su Metro, bien pueda y se expropia de este video.
07:00 a. m.
Bogotá, la ciudad de todos, la generosa, siempre disponible y llena de posibilidades; Bogotá la fría, la caliente, la de los matices de los cielos londinenses, la lluvia limeña y el sol picante del Caribe; la de la gastronomía de verdad internacional y a todas horas, la de las bibliotecas, papelerías 24 horas y canelazo en cada esquina; la del 'veci', 'el monito' y 'el chino'; Bogotá, la ciudad que no quieren soltar los desvergonzados que no quieren que progrese; la que la llenaron de basura y dejaron podrir sus recursos en parqueaderos selváticos; la que critican todo el día porque no son ellos quienes pueden proyectar sus metros de cartón o renders robados de otros países, hoy llega a la fantástica cifra de ejecución del 46.24% de una realidad que le abre las puertas a un merecimiento de hace más de 30 años.
Esta es una realidad que más que orgullo para los que alguna vez hemos trabajado por ella, expresa un fondo transversal por el desarrollo que merece la ciudad más generosa de Colombia. Los que en sus doctrinas y de forma inentendible la critican tanto, se quedaron en debates sacados de algún vuelo de un café pasado que les sugirió que tenían que oponerse a lo que no hicieran ellos, y entre maquetas de cartón, memoriales llenos de errores ortográficos, al igual que sus trinos, y uno que otro render fusilado de Rusia, se contorsionan en el rencor y el despecho porque, por fortuna, no se mantiene nada de lo que destrozaron.
La línea 1 del Metro, que tendrá 30 trenes, 100% eléctricos, cada uno con 6 vagones con capacidad para movilizar a 1.800 pasajeros, hoy es una realidad a la que le han apuntado con una buena gestión la alcaldía de Carlos Fernando Galán y la anterior administración de Claudia López, junto con el concesionario de diseño, construcción y operación del proyecto y sus socios chinos, que se dieron a la tarea y después de casi 40 años de pura paja, de hacer un Metro elevado al igual que los de Berlín, París, Vancouver, Tokio, Medellín, Sao Paulo, Ciudad de Panamá, Las Vegas, Los Ángeles, Miami, Barcelona, Melbourne y otras más de 20 ciudades reconocidas en el mundo.
No estamos hablando de copiar algo de Haití, o de aprender a hablar suajili, o de hospitales de “segundo nivel” en carpas de guerra, o trenes aéreos producto de algún viaje ancestral, o aeropuertos internacionales inexistentes, o carrotanques de corrupción en la Guajira, o “pitufiaviones” prestados para viajar en campaña. No, estamos hablando de ciudades que incluso hace más de un siglo y sin mezquindad alguna, le apuntaron a solucionar temas de movilidad de fondo con un criterio social efectivo y sin resentimientos.
Que alegría por Bogotá y su gente. Que orgullo que semejante ciudad también tenga derecho a disfrutar de logros y un gran presente. Ojalá quienes compartan su aire, su cielo y disfruten de su generosidad sin límites, le retribuyan con civismo, compromiso y una muy necesaria amabilidad que lamentablemente se ha dejado permear por quienes sin claridad y con doctrinas, la roban, la maltratan y la vulneran.